Bitcoin y la preferencia temporal

Bitcoin es el dinero que vale la pena ahorrar, como alternativa a un dinero que pierde valor a lo largo del tiempo, gana el que desarrolla una baja preferencia temporal.

El experimento marshmallow explicó desde el punto de vista de la psicología por qué las personas con una preferencia temporal baja tienden a ser más exitosas que las que muestran una preferencia temporal alta.

Las personas con preferencia temporal baja son capaces de postergar una pequeña gratificación si saben que más tarde podrán lograr una gratificación mayor. Las personas con preferencia temporal alta prefieren la gratificación inmediata aunque sea menor. La fábula de la cigarra y la hormiga explica perfectamente este fenómeno. La cigarra tiene una preferencia temporal alta y la hormiga una preferencia temporal baja.

“Lo quiero todo y lo quiero ahora” es una actitud muy común en los niños y las personas inmaduras, que no son conscientes de la importancia de postergar la gratificación. Lo que los filósofos estoicos proponían como la búsqueda de la incomodidad voluntaria, no es más que un ejercicio de autocontrol y autorregulación emocional que puede traernos grandes recompensas en el futuro.

El ahorro es una de las mejores formas que tenemos de representar la preferencia temporal baja. Si te gusta ahorrar, si entiendes su importancia, si eres capaz de evitar determinados gastos, por muy placenteros que te resulten ahora, entonces tienes preferencia temporal baja. Si no te interesa ahorrar, si piensas que es una pérdida de tiempo, si prefieres gastar todo lo que tienes ahora sin pensar en que ese dinero podrías necesitarlo en el futuro, entonces tienes una preferencia temporal alta.

El problema del ahorro es que tal y como funciona el sistema financiero y monetario a nivel mundial no nos facilita tener una preferencia temporal baja, ya que debido a la inflación, todo aquello que somos capaces de ahorrar pierde valor con el paso del tiempo. Además el sistema tampoco nos pone fácil poder invertir en activos que se revaloricen para evitar esa pérdida de valor. Por ejemplo, la mayoría de la gente en España y América Latina no invierte en empresas porque lo ven demasiado arriesgado y porque nadie les ha enseñado a seleccionar aquellas empresas que sí pueden resultar buenas inversiones.

Otro ejemplo de preferencia temporal alta es la política y esta es además una de las razones por las que la política apesta, porque el modelo establecido y el sistema de incentivos premia la mediocridad frente a la excelencia. El sistema político, basado en elecciones cada 4 años, fomenta el cortoplacismo y que los gobernantes dediquen más tiempo a hacer política que a gobernar. Cuando un político gana unas elecciones dedica el primer año de mandato a acomodar el gobierno a sus necesidades, los dos siguientes años a crear leyes que beneficien a sus intereses y el cuarto año a intentar ganar las siguientes elecciones.

El populismo es la mayor representación de preferencia temporal alta, el político se dedica a decir al pueblo lo que quiere oír, impone leyes pensadas para aquellos que priorizan la gratificación inmediata frente a la futura y poco a poco las estructuras del estado se van deteriorando porque nadie se preocupa por el futuro, ya que ellos no estarán ahí para considerarlo su problema. O como diría Homer Simpson “Este es un problema para el Homer del futuro. No envidio a ese chico.” 

¿Qué pasaría si una empresa de transporte aéreo no se preocupara por mantener en perfecto estado de funcionamiento sus aeronaves? ¿Por qué los gobiernos dedican la mayor parte de sus esfuerzos a crear nuevas leyes, construir nuevas infraestructuras y poner en marcha nuevos servicios en lugar de preocuparse por que los ya existentes funcionen de manera excelente? porque el sistema social y político en el que vivimos premia la preferencia temporal alta y castiga la preferencia temporal baja.

Bitcoin es un sistema basado en la preferencia temporal baja y el concepto de “Holdear” representa a la perfección esta idea. La gente que realmente entiende el valor que tiene Bitcoin como dinero sólido no lo gasta, porque prefiere gastar antes el dinero fiduciario que pierde valor con el tiempo, que un dinero cuyo valor se revaloriza con el tiempo, un dinero basado en la escasez, lo cual también es una representación de preferencia temporal baja. 

Cuando las reglas están claras, las conoce todo el mundo y no se pueden cambiar, como es el caso de Bitcoin con sus 21 millones de monedas, a la gente le resulta más sencillo tener una preferencia temporal baja. Pero cuando en un sistema monetario como en el fiduciario no están claras las reglas de juego porque solo las conocen los bancos centrales y los políticos que los gobiernan, que además han decidido que su dinero debe perder valor a un ritmo del 2% anual, porque se supone que así se incentiva la economía, es lógico que la gente desarrolle una preferencia temporal alta.

Lo que ha ocurrido en el ecosistema de las criptomonedas es otro ejemplo de la diferencia de preferencia temporal, donde Bitcoin representa la preferencia temporal baja y otras criptomonedas han optado por la preferencia temporal alta. Por ejemplo, Ethereum, que ante la dificultad para evolucionar el código de Bitcoin y lo costosa que resulta la prueba de trabajo, decide optar por un modelo más versátil, pero menos seguro, más eficiente pero menos descentralizado.

El trilema de blockchain representa muy bien esta situación, primar eficiencia frente a seguridad y descentralización, es lo que nos lleva a vivir en un sistema económico, social y político que resulta tremendamente frágil a los ataques externos y los incidentes inesperados. Los famosos cisnes negros arrasan con facilidad los sistemas eficientes pero frágiles, sin embargo los sistemas antifrágiles y robustos, resisten mucho mejor este tipo de situaciones inesperadas.

La prueba de trabajo es costosa, porque ha sido diseñada así a propósito y es la base de la seguridad de la red de Bitcoin. La prueba de trabajo consume mucha energía, porque ha sido diseñada siguiendo las premisas de la teoría de juegos, para que ningún atacante se plantee atacar la red porque acabaría en la ruina.

El sistema de incentivos que gobierna Bitcoin premia la preferencia temporal baja sobre la preferencia temporal alta, por eso no te deberían importar todo aquellos argumentos que se utilizan para criticar Bitcoin y explicar por qué no tendrá éxito en el futuro. Tampoco se trata de ignorarlo, porque gracias a ello se pueden introducir muchas mejoras en el sistema, pero siempre que seamos conscientes de que en el largo plazo está la victoria.

Cuando se considera Bitcoin como un sistema de pagos cotidianos, se está mostrando una preferencia temporal alta, porque pensamos que una tecnología así fue concebida para realizar pequeños intercambios como comprar el pan o pagar un café. ¿Pero quién querría desintermediar a los bancos o a los procesadores de pagos para algo tan poco relevante? Un sistema como Bitcoin ha sido ideado para desintermediar procesos como las transferencias internacionales que tienen que realizar los inmigrantes que han tenido que huir de su país en busca de una vida mejor.

Un inmigrante que deja la comodidad de su hogar para buscar nuevas oportunidades en un país más próspero, sacrifica muchas cosas en el corto plazo a cambio del beneficio futuro que obtendrá si prospera en ese país. Un inmigrante demuestra tener una preferencia temporal baja cuando abandona la seguridad de un trabajo fijo en su país, porque no le ve futuro a su carrera o porque no obtiene los ingresos suficientes, y se marcha a otro lugar donde seguramente tendrá que empezar realizando trabajos de menor cualificación, pero esto le permitirá construir un patrimonio personal o enviar dinero a su familia para que pueda seguir viviendo dignamente.

Un sistema basado en la preferencia temporal baja como es Bitcoin resulta ideal para los inmigrantes y también para los ahorradores. La valoración de bitcoin y su trayectoria impecable lo avalan. El resto de redes blockchain han podido ser atacadas porque han presentado vulnerabilidades debido a su preferencia temporal alta. La red de Bitcoin permanece inquebrantable porque está basada en una preferencia temporal baja. 

Vísteme despacio que llevo prisa.

Conclusión

Mostrar una preferencia temporal baja no encaja mucho con la forma en la que se comporta mucha gente, especialmente en lo relativo a su capacidad de atención y su apuesta por las cosas duraderas. En una época donde triunfa lo efímero, donde se imponen medios de comunicación y expresión como TikTok o Snapchat. En la época de la comida rápida y la obsolescencia programada, pensar en el largo plazo y planificar el futuro parece algo pasado de moda.

Pero Bitcoin podría venir a solventar en parte este problema, porque nos ofrece una base sólida sobre la que construir un plan de vida futuro basado en un dinero que no pierde su valor con el paso del tiempo. Por fin podemos disponer de un dinero que cumple su función como reserva de valor, un dinero que vale la pena ahorrar, sobre el que construirán su patrimonio personal aquellos que tengan el arrojo de desarrollar una preferencia temporal baja.