Por qué Bitcoin podría cambiarlo todo

Un artículo diferente en el que reflexionar sobre cómo Bitcoin podría cambiar muchas cosas en términos políticos y sociales

En los albores de la humanidad la sociedad se organizaba en tribus, que normalmente estaban gobernadas por el individuo más fuerte, agresivo o astuto. Las personas obtenían su sustento directamente de la naturaleza, tan solo tenían que salir a cazar o recolectar y como mucho elaborar algo la comida en el momento en el que aprendieron a controlar el fuego. En ese tiempo solo había que preocuparse por alimentarse, refugiarse y reproducirse, porque como la naturaleza proporcionaba abundancia, ni siquiera era necesario luchar con otras tribus para acceder al sustento.

Pero la búsqueda de la comodidad, que ha caracterizado al ser humano desde entonces, nos hizo desarrollar la agricultura y la ganadería, gracias a nuestra inteligencia, que nos ayudó a domesticar las plantas y animales para que resultasen más productivas. Entonces la sociedad comenzó a organizarse en ciudades y estas tuvieron que empezar a protegerse de aquellos que querían robar los alimentos, porque no eran capaces o no querían producirlos por sí mismos. Así que construyeron murallas alrededor de las ciudades y se crearon ejércitos para defenderlas.

En ese momento la sociedad también comenzó a organizarse en función de la especialidad que tenían cada uno de los ciudadanos, ya que había agricultores y ganaderos, pero también herreros que fabricaban arados, ceramistas que elaboraban vasijas para guardar la sal, y así todo tipo de profesiones. Entonces surgió el comercio, porque los especialistas podían producir más productos de los que eran necesarios en su ciudad y decidieron intercambiarlos por otros productos que fabricaban otros especialistas en otras ciudades. Así fue necesario inventar el dinero, para facilitar el comercio. Y normalmente ese dinero durante siglos estuvo basado en el oro.

Cuando algunas ciudades comenzaron a enriquecerse mucho y a crecer, porque atraían el interés de personas que también querían ser ricas, el modelo de sociedad fue evolucionando hacia estructuras cada vez más grandes, primero los países y después los imperios. Entonces el poder se ejercía por la violencia, por aquellos que eran capaces de crear los mayores ejércitos, con las mejores armas, para imponerse a sus enemigos de otras ciudades o países, a los que someter para quedarse con sus tierras y correspondientemente con su riqueza.

Pero llegó un momento donde todo cambió gracias a la aparición de la pólvora, una innovación que modificó las reglas de juego en la guerra, porque una sola persona podía matar a decenas o a miles con tan solo lanzar una bomba. Esto hizo que cualquiera que tuviese dinero para comprar pólvora pudiese defenderse de ejércitos mucho mayores y así es cómo los imperios comenzaron a decaer, evolucionando hacia el modelo de naciones estado, que se ha perpetuado hasta la actualidad, gracias a otras invenciones relacionadas con la violencia, como son las bombas nucleares.

Tras la Segunda Guerra Mundial, todo esto empezó a cambiar. Gracias a las invenciones realizadas en materia de criptografía, para descifrar las comunicaciones de los ejércitos enemigos, comenzó a desarrollarse la informática y posteriormente, también en el marco del ejército se puso en marcha Internet. Pero entonces ocurrió algo que nadie podía esperar, en Vietnam el ejército de los Estados Unidos ganó todas las batallas pero perdió la guerra, porque el gobierno que la promovía dejó de contar con el apoyo de sus ciudadanos. Es una pena que en muchas ocasiones la humanidad necesite estar al borde de la destrucción para aprender, pero así es la vida.

Aquí es donde los gobiernos comenzaron a darse cuenta de que necesitaban a sus ciudadanos para poder seguir en el poder y donde llegamos a la última etapa de esta historia. Porque lo que ha ocurrido desde entonces es que el modelo de naciones estado ha evolucionado del inicial en el que el país estaba al servicio del gobernante, ya fuera rey,  dictador o presidente, para estar al servicio de sus asalariados, que son los políticos, funcionarios y todos los que viven del sistema, como los medios de comunicación. 

Y para mantener este nuevo modelo de funcionamiento de la nación estado, ha sido necesario también cambiar el modelo económico, que hasta entonces había estado sostenido por la generación de riqueza y el reflejo de ésta a través del patrón oro, al modelo actual, al que podemos llamar keynesiano que se basa en la capacidad del gobierno para crear dinero de la nada, porque cuenta con el beneplácito de sus trabajadores y votantes a los cuales puede comprar con ese mismo dinero que se ha inventado sin ningún tipo de respaldo.

Pero la invención de la informática, a raíz del desarrollo de la criptografía, la posterior invención de Internet y la reciente invención de Bitcoin, también gracias a los avances realizados en materia de criptografía, podrían dar un gran vuelco al sistema político, para pasar del actual donde el gobierno está al servicio de sus asalariados para evolucionar a un nuevo modelo en el que pasa a estar al servicio de sus clientes, que somos todos los ciudadanos.

Cuando el gobierno pierde la hegemonía sobre la violencia, porque las bombas nucleares nos han dejado en situación de tablas, donde nadie puede ganar una guerra, porque de hacerlo provocaría su autodestrucción. Cuando también pierde la hegemonía sobre la creación de dinero, porque los ciudadanos se dan cuenta de que no les conviene construir un patrimonio basado en un dinero que pierde una parte importante de su valor con el tiempo, debido a la inflación. A los gobiernos no les queda otra salida que dejar de estar al servicio de sí mismos para pasar a estar al servicio de las personas a las que proporcionan servicios básicos como seguridad, justicia, sanidad, infraestructuras, educación, … eso si quieren ser competitivos respecto a empresas privadas que también podrían ofrecer esos servicios.

Todo esta historia tiene su parte positiva, pese a todo el sufrimiento que han generado las innumerables guerras, las desigualdades que siguen existiendo entre las personas y el daño que hemos ocasionado al medio ambiente, tenemos que reconocer que hemos logrado avances muy positivos para la humanidad, como la posibilidad de disponer de vacunas, haber reducido enormemente la mortalidad infantil y aumentado considerablemente la esperanza de vida, además de haber iniciado la conquista del espacio, lo cual nos asegura la subsistencia como especie en un futuro en el que la humanidad no pueda seguir habitando en la Tierra.

Así, una vez que la humanidad ha alcanzado los más altos estándares de bienestar en la historia, se hace necesario un nuevo salto en la evolución, hacia un modelo donde los gobiernos, dirigidos por políticos honestos, trabajen al servicio de todos los ciudadanos y podamos decir que todas las personas que habitamos en este planeta podemos disfrutar de los bienes y servicios necesarios a nivel de seguridad, alimentación, salud, educación, transporte comunicaciones, vivienda, infraestructuras, … Porque desde luego no se trata de quitárselo a los ricos para dárselo a los pobres, ya que por suerte vivimos en un mundo de abundancia, que se ve reflejada perfectamente en la era de la información y el conocimiento, que han propiciado las tecnologías digitales. De lo que se trata es de que pueda haber muchos ricos, todos los que por sus méritos puedan lograrlo, pero también de que no haya pobres, lo cual hemos visto que es perfectamente posible, si observamos a muchos países que han reducido drásticamente sus niveles de pobreza en tan solo algunas décadas.

En todo este escenario Bitcoin puede jugar un papel protagonista, porque es la herramienta que devuelve a las personas el control sobre su dinero, sobre su capacidad de almacenar e intercambiar el valor que generan con su trabajo. Un dinero descentralizado, resistente a la censura, al que cualquier persona puede tener acceso y que nadie puede controlar, que ningún gobierno podrá destruir. Un dinero basado en un sistema de incentivos que premia al que actúa de manera honesta e impide criptográficamente que los que son deshonestos puedan salirse con la suya.

Bitcoin como apuesta asimétrica

Una apuesta asimétrica es aquella en la que la recompensa si ganas la apuesta es desproporcionadamente mayor que si la pierdes. Por ejemplo, que te toque la lotería es una apuesta asimétrica, porque invirtiendo muy poco puedes ganar muchísimo, pero el problema es que la probabilidad de que te toque es tan ínfima que no vale la pena ni siquiera intentarlo. Por otro lado, las apuestas no asimétricas son aquellas en las que está equilibrado el beneficio y el riesgo. Por ejemplo cuando te cambias de trabajo lo normal es que no sea porque vas a ganar muchísimo más o tener unas condiciones muchísimo mejores, sino por pequeñas mejoras, importantes pero pequeñas. Sin embargo al cambiarte de trabajo estás asumiendo el riesgo de equivocarte, porque como nunca has trabajado en esa empresa y por lo tanto la apuesta podría salir mal.

Bitcoin es una apuesta asimétrica porque el beneficio que podrías obtener en el futuro si ahora decides invertir en ello, comprando o ganando una determinada cantidad de la criptomoneda, puede ser tremendamente mayor que el esfuerzo que tienes que realizar para poder realizar esa compra o para conseguirlos a través de tu trabajo. Por ejemplo, supongamos que hace 10 años decidiste comprar 1.000 bitcoins, por valor de 1.000 dólares porque el precio de cada bitcoin era de 1 dólar, o realizaste el trabajo necesario para ganarlos, por ejemplo minando o prestando servicios a los que ya tenían bitcoins. Ahora esos 1.000 dólares han pasado a ser 50.000 millones de dólares, eso siempre que hayas seguido la premisa de todo buen “bitcoiner” de “holdear” tus bitcoins. 

Ahora supongamos que en lugar de invertir hace 10 años decides invertir esos 1.000 dólares hoy. Actualmente Bitcoin solo lo usan unos cuantos millones de personas, pero su tasa de adopción ha crecido exponencialmente desde su creación y todo apunta a que seguirá haciéndolo durante mucho tiempo, lo cual nos hace pensar en que pronto los millones de personas pasarán a ser decenas de millones de personas y quizás en unos años cientos de millones de personas y en unas décadas miles de millones de personas, como ha ocurrido con Internet. Como a lo largo de la historia solo van a existir 21 millones de bitcoins ¿cuánto puede llegar a valer 1 bitcoin? ¿Qué puede ocurrir cuando cientos o miles de millones de personas sean conscientes de que existe un dinero sólido que no pierde su valor con el paso del tiempo, sino todo lo contrario, que se revaloriza según aumenta su adopción?

Por esto Bitcoin es una apuesta asimétrica, porque el beneficio que podemos obtener realizando ahora una pequeña inversión es tremendo y sobre todo porque las posibilidades de que esto no ocurra son muy bajas, porque su estrategia encaja perfectamente con una gran tendencia a nivel social, el empoderamiento de las personas en la era de la información, lo cual poco a poco va restando poder a los políticos, que pueden acabar perdiendo la principal arma que les ha mantenido en el poder en las últimas décadas, la capacidad de imprimir dinero a su antojo, para comprar los votos de sus asalariados. 

¿Qué ocurrirá cuando la gente sea consciente de esto? Es imposible saberlo, pero lo bueno es que seguramente no ocurrirá ninguna gran guerra, porque la invención de las armas nucleares bloqueó esa posibilidad y ahora Bitcoin podría hacer lo mismo quitando a los políticos el arma que han usado en los últimos años para imponer sus intereses, el dinero fiduciario. Entonces lo más probable es que la invención de Bitcoin suponga un nuevo gran salto para la humanidad, una gran mejora como la que aportaron las vacunas para la salud o Internet para las comunicaciones, en este caso para mejorar la forma en la que usamos esa herramienta tan importante que es el dinero, aquello que nos permite intercambiar valor entre nosotros y reservar el valor que generamos a través de nuestro trabajo. Bienvenido a la era de Bitcoin.

Conclusión

Todo esto de lo que hemos hablado hoy aquí puede sonar muy extraño para mucha gente, pero comienza a haber demasiadas señales que nos indican que va a producirse un cambio importante en el estatus económico y político que ha predominado en el mundo en las últimas décadas.

Prueba de ello es el hartazgo generalizado que muestra una parte importante de la sociedad hacia la política, lo cual se ha visto intensificado por el abuso que han realizado los políticos con los confinamientos masivos y la merma de las libertades individuales en la pandemia del coronavirus. No sabemos si en las próximas elecciones será necesario llevar mascarilla o estar vacunado para poder votar, pero lo que es seguro es que muchos de los que decidan seguir votando lo tendrán que hacerlo con la nariz tapada para no tener que respirar el olor a podredumbre que desprende la política.

Lo bueno es que comienza a surgir una alternativa al modelo político actual, una opción que no depende de imprimir dinero sin control para sostener la economía y de exprimir a base de impuestos a aquellos que son capaces de generar riqueza. Entonces algunas personas con interés por la política y con vocación de servicio se darán cuenta de que el modelo anterior se ha agotado. Esas personas tienen la oportunidad de posicionarse como una alternativa al sistema actual, proponiendo un modelo monetario coherente y una forma de Estado al servicio de sus clientes, los ciudadanos, y no de sus asalariados, todos aquellos que actualmente viven a costa de un sistema que se resquebraja por momentos.