La energía de Bitcoin

El consumo de energía es el último tema que están aprovechando los enemigos de Bitcoin para atacarlo y en este artículo vamos a explicar por qué es positivo que Bitcoin consuma mucha energía.

A lo largo de la breve historia de Bitcoin los medios de comunicación han puesto el foco en destacar todos los aspectos negativos de la criptomoneda, desde cuando decían que solo  servía para comprar drogas, a cuando destacaban todos los problemas de seguridad por los robos en los exchanges, a las grandes caídas del precio cuando se producía un momento de mercado bajista, hasta llegar ahora a decir que la minería es ilegal porque hay mineros que roban electricidad.

Como suele ocurrir mucho con los medios de comunicación, estamos ante una falacia, en este caso del tipo “Cum hoc ergo propter hoc” (con esto, por tanto a causa de esto) porque que la gente venda droga o robe, ocurre también con el resto de monedas y nadie le echa la culpa al dinero sino al que comete el delito, sin embargo en el caso de Bitcoin se da a entender que el problema es la criptomoneda.

Lo interesante es que para lo único que han servido estos ataques es para demostrar que Bitcoin se comporta de manera antifrágil, porque cuanto más se lo ataca más fuerte se vuelve, en este caso en lo que a reputación se refiere, porque los casos que los medios de comunicación destacan son muy escasos en comparación con el uso legítimo de la criptomoneda que hace la gran mayoría de la gente.

Con la idea de que Bitcoin consume mucha energía está ocurriendo algo similar, porque se ha puesto el foco en los últimos meses en decir que Bitcoin consume mucha energía, pero nunca ningún medio de comunicación se había preocupado por saber, ni publicar, la energía que consume Internet, ni las secadoras de ropa, ni ninguna otra cosa que necesite electricidad para funcionar. ¿Por qué entonces se hace esto con Bitcoin? porque las ideas de descentralización y libertad que promueve Bitcoin molestan a mucha gente y cualquier excusa es válida para atacarlo.

Es cierto que Bitcoin consume mucha energía, como es lógico en una red formada por millones de ordenadores, usada por decenas de millones de personas y valorada en casi 1 trillón de dólares. Todo esto además habiendo demostrado ser la red más segura del mundo, por todos los ataques que ha recibido y de los cuales ha salido inmune, considerando que precisamente es gasto de energía lo que aporta la seguridad a la red.

Cuando la gente quiere proteger algo necesariamente ha de incurrir en un gasto, ya sea para construir una muralla, para fabricar una caja fuerte o para crear un ejército. En el caso de Bitcoin es el gasto energético lo que aporta la seguridad, ya que para minar los bloques de la cadena hay que realizar un complejo proceso computacional que correspondientemente consume energía y aquel que quiera revertir el proceso, para reescribir las transacciones en la cadena de bloques, poniendo a su nombre algunos de los bitcoins, tendría que incurrir en un gasto de energía superior al realizado por parte de los mineros.

Por lo tanto Bitcoin está protegido por una muralla energética, una muralla que solo se puede franquear con energía, pero en este caso con más energía que la que se ha empleado para construirla, por eso es infranqueable y cada día que pasa, cada kilovatio que se invierte en su construcción, lo será más.

Ahora bien, ¿cuánta energía consume realmente Bitcoin?

Cuando los medios de comunicación critican el consumo de energía de Bitcoin suelen hacerlo usando el ejemplo de que consume tanta energía como determinado país, como si ese fuese algún tipo de criterio válido para comparar la utilidad de una cosa.

Para ser más exactos podríamos fijarnos en otros tipos de consumos que puedan estar más relacionados, como el de la minería de oro, de la cual nadie dice que consuma mucha energía, ni que resulte muy contaminante, pero sin embargo consume actualmente casi el doble de energía que la minería de Bitcoin.

Por otro lado, es interesante pensar en toda la energía que se desperdicia a nivel mundial, ya sea en su proceso de transporte o por los dispositivos apagados pero conectados a la red, que por ejemplo solo en USA consumen 2,3 veces más que la red de Bitcoin. También vale la pena saber que si fuésemos capaces de aprovechar la energía de la quema de gas antorcha, podríamos alimentar la red de Bitcoin 7,7 veces.

Para saber más sobre el consumo energético de Bitcoin vale la pena ver el Cambridge Bitcoin Electricity Consumption Index donde se recopila todo tipo de información al respecto, con un dato que resulta totalmente clarificador, la Red de Bitcoin consume el 0,08% de toda la energía que se consume en el mundo, lo cual a mi entender es muy poco si hablamos de una tecnología que está permitiendo construir un nuevo sistema monetario que está al margen de las decisiones interesadas de los políticos.

Entonces, ¿cómo de malo es que Bitcoin consuma mucha energía?

Del mismo modo que la gente decide si el precio de Bitcoin les parece caro o barato, es la gente la que debe decidir si consideran que Bitcoin consume mucha o poca energía, en función de la utilidad que les ofrece. Lo bueno en este caso es que ambas cosas están relacionadas. 

Cuando un político decide realizar determinada inversión en armas y la gente le vota, es porque consideran que es una buena inversión para proteger sus intereses como país. En el caso de Bitcoin la gente vota con su dinero y por lo tanto si el precio sigue subiendo es porque la gente lo está comprando y están de acuerdo con su funcionamiento.

La utilidad que ofrece Bitcoin a la gente es la clave para considerar si consume mucha o poca energía, Si la utilidad es alta entonces el consumo valdrá la pena, si la utilidad es baja entonces será un derroche y habrá que evitarlo. Así, si la gente considera que Internet merece un dinero digital y que ese dinero no debe estar controlado por los políticos, la inversión en energía habrá sido bien empleada. Lo que hay que ver en este caso es la procedencia de esa energía y que sea lo menos contaminante posible.

Bitcoin como catalizador de la innovación en materia energética

En contra de lo que le gustaría a sus enemigos, Bitcoin no va a causar ningún problema al planeta, es más, va camino de convertirse en una gran fuente de innovación en materia energética, lo cual contribuirá a resolver en parte el problema de la contaminación provocada por la generación de energía.

Si a estas alturas de la historia aún estamos recurriendo a energías contaminantes para todo tipo de usos es porque los incentivos para innovar en materia energética no han sido suficientemente importantes como para mejorar la producción de energía a través de fuentes renovables y que a su vez resulten más competitivas.

En el caso de Bitcoin el sistema de incentivos es tremendamente potente y ha permitido que la red se mantenga segura gracias al trabajo realizado por los mineros a través de la prueba de trabajo. Y como es precisamente esta prueba de trabajo lo que consume mucha energía, una forma de competir mejor por parte de los mineros puede ser encontrar formas de generar energía que resulten más baratas y eficientes.

Es por esto por lo que estamos viendo cómo cada vez son más las empresas de minería de Bitcoin que se desplazan a lugares donde se puede generar energía de forma más barata, por ejemplo utilizando el gas natural que no se puede aprovechar en los pozos petrolíferos, denominado gas de antorcha, que hasta ahora se desperdiciaba y además contaminaba la atmósfera al ser quemado.

Otro ejemplo son las granjas de minería que son totalmente autosuficientes a través de energías renovables, que se instalan en lugares donde la energía producida sería muy difícil de transportar, lo cual es uno de los grandes problemas de las energías renovables, que muchas veces se producen en lugares muy alejados de las poblaciones en las que se necesita esa energía.

Lo que está claro es que el problema energético es tan importante que necesitamos un nuevo modelo de incentivos para fomentar la innovación en busca de fuentes de energía más eficientes y Bitcoin puede hacer una gran contribución al respecto, ya que ofrece una forma directa de rentabilizar el trabajo realizado para aportar nuevas formas de producir energía de manera eficiente y sostenible.

Bitcoin como batería de valor descentralizada

Según vamos sabiendo más al respecto de la importancia que tiene la energía para el sostenimiento de la red de Bitcoin va tomando fuerza el concepto de batería de valor del cual ha escrito recientemente el divulgador Anibal Santaella. Se trata de una idea muy interesante ya que explica la utilidad que ofrece Bitcoin de almacenar valor en forma de dinero a través del consumo de energía que requiere la red para funcionar.

De esta forma cuando los mineros están invirtiendo energía a la red para realizar la prueba de trabajo están señalizando el gran interés que tienen en el sistema, lo cual es un claro ejemplo de “skin In the game”. Algo totalmente diferente a la apuesta que hacen los políticos que controlan la oferta monetaria, ya que ni se juegan su dinero ni van a tener ningún tipo de penalización al equivocarse, lo cual es lo habitual si consideramos que las políticas monetarias están diseñadas para evitar las crisis económicas, pero no pueden evitar que se produzcan los ciclos que provocan los excesos de liquidez en la economía.

Por lo tanto, Bitcoin, a través de su mecanismo minado, desbloquea recursos varados en forma de energía, al igual que se ha hecho durante décadas con el aluminio en Islandia, al 

exportar energía renovable varada en forma de este material. Y es que en Islandia cuentan con una gran capacidad de producción de energía geotérmica renovable y en lugares remotos, lo cual conduce a un exceso de oferta que no puede alcanzar la demanda del propio país. Por eso se aprovecha este excedente de energía para producir aluminio, que es un proceso que consume mucha energía, ya que cada tonelada de aluminio requiere entre 17 y 20 MWh de energía, lo que se traduce en un coste del 25-40% del precio final del aluminio y de ahí que el aluminio sea uno de los metales más caros de obtener.

De esta forma Islandia convierte el exceso de energía en una reserva duradera de valor en forma de aluminio que puede exportarse y del mismo modo Bitcoin se convierte en una batería que puede alimentarse de la energía varada, convirtiendo el exceso de producción de energía en un depósito de valor duradero.

Si lo piensas, en realidad todo el dinero podría ser en parte un reflejo de la energía que se ha generado para producirlo, principalmente en forma de trabajo, ya sea de las personas o de las máquinas. Lo que ocurre es que esto se ha desvirtuado desde el momento en el que se decidió que los bancos centrales podían crear dinero sin ningún tipo de respaldo más allá de la confianza de los ciudadanos en sus gobiernos y cuando esa confianza se pierde, ya sabemos lo que ocurre.

Sobre esta idea de vincular el valor del dinero con la producción de energía trabajó hace 100 años Henry Ford cuando propuso un sistema de moneda energética, cuyo estándar sería una cierta cantidad de energía ejercida durante una hora que equivaldría a 1$. Además propuso que la moneda se emitiese solo a una cierta cantidad definida y para un propósito específico. Lo que ocurrió entonces es que Ford solicitó poder hacer un piloto usando una presa pública y como no le concedieron los permisos necesarios por parte del gobierno la idea no se pudo desarrollar.

Conclusión

Considerando la prueba de trabajo como la mejor forma posible de lograr el consenso a la hora de verificar las transacciones que se registran en la cadena de bloques y de esta forma evitar el doble gasto del dinero digital, podemos ver la energía empleada en ello como una buena inversión, especialmente en materia de seguridad.

En una economía de mercado, en la que no se producen injerencias políticas, el precio refleja el valor de los bienes y en este caso el precio de Bitcoin está reflejando la confianza que muestran los que lo utilizan como depósito de valor y de los mineros, que “se dejan el pellejo”, en forma de energía invertida, para asegurar la red a través de la prueba de trabajo.

“La adición estable de una constante de monedas nuevas es análoga a los mineros de oro que consumen recursos para añadir oro a la circulación. En nuestro caso, es tiempo de CPU y electricidad lo que se gasta”. Satoshi Nakamoto

Entonces, podemos dar por bien empleada la energía que se está invirtiendo en asegurar la red de Bitcoin y también debemos ser conscientes de la importancia de que esa energía provenga de fuentes no contaminantes, para lo cual los propios mineros están haciendo importantes avances en materia de innovación y de esta forma poder seguir siendo competitivos en este juego de suma positiva que es Bitcoin.