Bitcoin es el dinero del Ciberespacio

Una buena forma de entender la relevancia que va a tener Bitcoin en el futuro es verlo como el dinero que necesita Internet para pasar al siguiente nivel.

Si aún no eres capaz de hacerte una idea de la relevancia que va a tener Bitcoin en el futuro puede ser interesante dedicarle tiempo a pensar en cómo Internet ha cambiado nuestra forma de informarnos, relacionarnos, consumir, aprender, trabajar, incluso de pensar. 

Existen muchos escenarios posibles donde Bitcoin se convierte en el dinero de Internet, el Internet del dinero, el dinero del futuro o el futuro del dinero, cada uno debe descubrir cuál es el que más le convence. Además existen diferentes utilidades que harán que la gente decida apostar por ello en el futuro, puede ser la protección contra la inflación, que proporciona su escasez, o la resistencia a la censura contra posibles confiscaciones por parte del gobierno. Pero entre las razones que pueden resultar más posibles es la propia tendencia que se ha generado en los últimos años hacia convertirnos en una sociedad digital, donde Internet ha tomado un enorme protagonismo en nuestras vidas. 

Por lo tanto, Bitcoin no estaría haciendo otra cosa que subirse a una gran ola que es la digitalización, que nos ha traído hasta la sociedad del conocimiento y de esta forma se puede pensar que simplemente se trata de el dinero del ciberespacio. Considerando que en este nuevo mundo digital del que estamos participando a diario y en el que se establecen todo tipo de relaciones e intercambios, es lógico pensar que para que todo funcione correctamente será necesario contar con un tipo de dinero que aproveche todas las ventajas que ofrece este nuevo medio, especialmente eliminando intermediarios y ofreciendo una seguridad basada en la propia red.

Entonces, del mismo modo que no necesitamos intermediarios que nos autoricen para publicar un libro (autopublicación), ni para financiar una empresa (crowdfunding), ni para vender productos (marketplace), ¿por qué necesitamos autorización de un intermediario, ya sea un banco o un procesador de pagos, para poder realizar transacciones económicas en el ciberespacio? En el mundo existen cientos de millones de personas que no pueden tener una cuenta bancaria o una tarjeta de crédito, porque no cumplen con los requisitos legales que establecen los estados, sin embargo estas personas pueden disponer de un teléfono con conexión a Internet y de esta forma acceder a muchos servicios que hasta ahora les habían sido vetados.

Además de todo esto, para entender el valor que va a tener Bitcoin en el futuro vale la pena pensar en qué ha sido lo que ha provocado su creación y qué utilidad tiene previsto desarrollar a medida que va evolucionando la sociedad. Saber de dónde viene Bitcoin, porque sus inicios se remontan al momento en el que una serie de personas amantes de la libertad, descubren que el ciberespacio elimina las fronteras y las restricciones que estas suponen, además de reducir significativamente el poder que los estados ejercen sobre quienes habitan en su territorio.

Declaración de independencia del ciberespacio

La declaración de independencia del ciberespacio publicada por John Perry Barlow, en Davos, Suiza el 8 de febrero de 1996 es una excelente forma de entender las bases ideológicas que sustentan Bitcoin y por qué durante muchos años se ha estado generando un movimiento que ahora se ve reflejado en el éxito que está teniendo la criptomoneda.

Veamos de qué se trata:

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin más autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla.

Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que estáis buscando imponernos. No tenéis ningún derecho moral a gobernarnos ni poseéis métodos para hacernos cumplir vuestra ley que debamos temer verdaderamente.

Los gobiernos derivan sus justos poderes del consentimiento de los que son gobernados. No habéis pedido ni recibido el nuestro. No os hemos invitado.

No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas.

No os habéis unido a nuestra gran conversación colectiva, ni creasteis la riqueza de nuestros mercados. No conocéis nuestra cultura, nuestra ética, o los códigos no escritos que ya proporcionan a nuestra sociedad más orden que el que podría obtenerse por cualquiera de vuestras imposiciones.

Proclamáis que hay problemas entre nosotros que necesitáis resolver. Usáis esto como una excusa para invadir nuestros límites. Muchos de estos problemas no existen. Donde haya verdaderos conflictos, donde haya errores, los identificaremos y resolveremos por nuestros propios medios. Estamos creando nuestro propio Contrato Social. Esta autoridad se creará según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Nuestro mundo es diferente. El Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo está a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos.

Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o al conformismo.

Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia.

Aquí no hay materia. Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos obtener orden por coacción física.

Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos poder construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer. En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, DeToqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros.

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquel sobre el que las alas baten.

En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Puede que impidan el contagio durante un pequeño tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto será cubierto por los medios que transmiten bits.

Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que reclamen su posesión de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, menos noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fábricas. Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros "yo" virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.

Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes.

Sin duda toda una declaración de intenciones que refleja perfectamente como piensa mucha gente que está harta de que la controlen hasta límites insospechados y que ha encontrado en el ciberespacio la forma de liberarse de esas ataduras.

Además, la frase el Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones, refleja de maravilla la necesidad de disponer de un dinero nativo digital, porque esas transacciones de las que habla hasta ahora han estado basadas en la información y el conocimiento, pero no era posible cuantificar su valor. Si en las relaciones humanas es fundamental contar con una herramienta que permita la reserva y transferencia de valor, el ciberespacio necesitaba Bitcoin para estar realmente completo.

El manifiesto del hacker

El manifiesto hacker, publicado por Loyd Blankenship “el mentor” el 8 de enero de 1986

es otro de esos textos que permiten entender perfectamente el hartazgo al que han llegado muchas personas al respecto de la opresión que ejercen los estados sobre los ciudadanos y correspondientemente cuál ha sido el caldo de cultivo que posteriormente ha permitido el surgimiento de una tecnología como Bitcoin. 

Hoy han cogido a otro, aparece en todos los periódicos. "Joven arrestado por delito informático", "hacker arrestado por irrumpir en un sistema bancario". "Malditos críos. Son todos iguales". ¿Pero pueden, con su psicología barata y su cerebro de los años cincuenta, siquiera echar un vistazo a lo que hay detrás de los ojos de un hacker? ¿Se han parado alguna vez a pensar qué es lo que les hace comportarse así, qué les ha convertido en lo que son? 

Yo soy un hacker, entre en mi mundo. Mi mundo comienza en el colegio. Soy más listo que el resto de mis compañeros, lo que enseñan me parece muy aburrido. "Malditos profesores. Son todos iguales". Puedo estar en el colegio o en un instituto. Les he oído explicar cientos de veces cómo se reducen las fracciones. Todo eso ya lo entiendo. "No, Sr. Smith, no he escrito mi trabajo. Lo tengo guardado en la cabeza". "Malditos críos. Seguro que lo ha copiado. Son todos iguales". 

Hoy he descubierto algo. Un ordenador. Un momento, esto mola. Hace lo que quiero que haga. Si comete errores, es porque yo le he dicho que lo haga. No porque yo no le guste, me tenga miedo, piense que soy un listillo o no le guste ni enseñar ni estar aquí. Malditos críos. A todo lo que se dedican es a jugar. Son todos iguales. Entonces ocurre algo... se abre una puerta a un nuevo mundo... todo a través de la línea telefónica, como la heroína a través de las venas, se emite un pulso electrónico, buscaba un refugio ante las incompetencias de todos los días... y me encuentro con un teclado. "Es esto... aquí pertenezco... ". Conozco a todo el mundo... aunque nunca me haya cruzado con ellos, les dirigiese la palabra o escuchase su voz... los conozco a todos... malditos críos. Ya está enganchado otra vez al teléfono. Son todos iguales... puedes apostar lo quieras a que son todos iguales... les das la mano y se toman el brazo... y se quejan de que se lo damos todo tan masticado que cuando lo reciben ya ni siquiera tiene sabor. O nos gobiernan los sádicos o nos ignoran los apáticos. 

Aquellos que tienen algo que enseñar buscan desesperadamente alumnos que quieran aprender, pero es como encontrar una aguja en un pajar. Este mundo es nuestro... el mundo de los electrones y los interruptores, la belleza del baudio. Utilizamos un servicio ya existente, sin pagar por eso que podrían haber sido más barato si no fuese por esos especuladores. Y nos llamáis delincuentes. Exploramos... y nos llamáis delincuentes. 

Buscamos ampliar nuestros conocimientos... y nos llamáis delincuentes. No diferenciamos el color de la piel, ni la nacionalidad, ni la religión... y vosotros nos llamáis delincuentes. Construís bombas atómicas, hacéis la guerra, asesináis, estafáis al país y nos mentís tratando de hacernos creer que sois buenos, y aún nos tratáis de delincuentes. Sí, soy un delincuente. Mi delito es la curiosidad. Mi delito es juzgar a la gente por lo que dice y por lo que piensa, no por lo que parece. Mi delito es ser más inteligente que vosotros, algo que nunca me perdonaréis. Soy un hacker, y éste es mi manifiesto. Podéis eliminar a algunos de nosotros, pero no a todos...  después de todo, somos todos iguales.

Este es el último artículo de El Mentor.

Una impactante visión sobre cómo piensa la gente del ciberespacio, que además en esta ocasión muestra la brecha generacional existente entre los nativos digitales y los que no son capaces de entender los grandes cambios que ha generado Internet. Esa brecha dejará en un lado a los que sigan viendo Internet como un peligro, como una simple herramienta que aprovechar a su favor, y los que entiendan todo el valor que puede aportarnos para evolucionar como sociedad, para resolver los retos que nos depara el futuro.

El manifiesto Cluetrain

Finalmente otro manifiesto que transmite muy bien los valores sobre los que se sustenta Internet y que arroja luz sobre los cambios que esto está produciendo a nivel social, es el Manifiesto Cluetrain, publicado en 1999 por Levine, Locke, Searls & Weinberger. 

A continuación puedes conocer los primeros puntos de este manifiesto que nos habla de la importancia de las conexiones, las relaciones y los intercambios, que se establecen entre la gente a través de la red y cómo esto crea mercados,  lo que ocurre es que no se menciona que para ello se necesita de una herramienta, como es el dinero digital que facilite todo ese proceso y lo potencie.

  1. Los mercados son conversaciones. 

  2. Los mercados consisten de seres humanos, no de sectores demográficos.

  3. Las conversaciones entre seres humanos suenan humanas. Se conducen en una voz humana.

  4. Ya sea transmitiendo información, opiniones, perspectivas, argumentos en contra o notas humorosas, la voz humana es abierta, natural, sincera.

  5. La gente se reconoce como tal por el sonido de esta voz.

  6. Internet hace posible tener conversaciones entre seres humanos que simplemente eran imposibles en la era de los medios masivos de comunicación.

  7. Los hiper-enlaces socavan a las jerarquías.

  8. En los mercados interconectados como entre empleados intraconectados, la gente utiliza nuevas y poderosas formas de comunicación.

  9. Las conversaciones en red hacen posible el surgimiento de nuevas y poderosas formas de organización social y de intercambio de conocimientos.

  10. Como resultado los mercados se vuelven más inteligentes, más informados, más organizados. La participación en un mercado interconectado hace que las personas cambien de una manera fundamental.

  11. Las personas que participan en estos mercados interconectados han descubierto que pueden obtener mucha mejor información y soporte entre sí mismos que de los vendedores. Ya basta de la retórica corporativa acerca de añadir valor a productos de consumo general.

Del ciberespacio al metaverso

Lo que está claro es que la digitalización es un movimiento imparable, hasta el punto que no sabemos dónde está el límite, si llegaremos a vivir en una especie de Matrix, si resulta que vivimos ya en una simulación o será posible una vida como la que presenta la historia de Ready Player One. 

Lo cierto es que la idea de ciberespacio evoluciona cada vez más hacia los denominados metaversos, como esos mundos virtuales donde las relaciones sociales tienen también un componente económico y donde las criptomonedas jugarán un papel fundamental.

¿Se usará Bitcoin en estos metaversos? eso aún no lo sabemos, aunque algunos como Decentraland cuentan con su propia criptomoneda, lo cierto es que todo el movimiento que está generando la criptoeconomía acaba viéndose reflejado en Bitcoin, porque al funcionar como depósito de valor la gente lo utiliza como refugio, manteniendo su patrimonio en la criptomoneda original y cambiando a otras altcoins cuando lo considere necesario para poder interaccionar con otras dApps.